El modelo cognitivo conductual une conocimientos de la teoría del aprendizaje con el procesamiento de la información y trata de explicar cómo se aprenden determinadas conductas durante la infancia y la adolescencia.
Los desarrollos de la psicología cognitivo-conductual, han tenido múltiples aplicaciones en el campo de la psicología, la educación, la lingüística, la medicina y la psicología de la salud, entre otros.
De la
pedagogía conductual emergieron las teorías cognitivas del aprendizaje que se
enfocan en cómo el procesamiento del cerebro del individuo logra la comprensión,
almacenaje y recuperación de la información.
Los modelos cognitivos
están basados en una comprensión creciente de las funciones y operaciones del
cerebro, en especial de las formas en que los modelos computacionales se usan para
describir y evaluar el aprendizaje y el pensamiento.
Los modelos y actividades de aprendizaje basados en un enfoque CC que están mediados por internet incrementan su transparencia de manera dramática, lo que permite el análisis, visualización y remediación tanto de instructores como de los propios alumnos.
Cuando se analiza el comportamiento de una persona se tienen en consideración tres facetas esenciales:
- La conducta. Es la acción que realizamos, las acciones que llevamos a cabo.
- El pensamiento (o cognición). En cada momento del día pensamos en muchas cosas, tanto en las acciones en las que nos concentramos en cada momento, trabajar, comer, caminar, como en otros muchos asuntos que nos preocupan.
- La emoción. Es lo que sientes mientras se produce un determinado comportamiento.
Estos tres
factores están a dos niveles, uno externo (la conducta) y otro interno (el
pensamiento y la emoción). Los tres elementos están íntimamente conectados e
influyen unos en otros.


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